La Rioja no solo esconde sus tesoros entre viñedos. Bajo la superficie de sus valles y sierras se guarda otra historia, tallada en piedra caliza y arenisca: refugios medievales, escuelas de monjes copistas, eremitorios altomedievales y formaciones geológicas que han tardado miles de años en crearse.
Son cuevas que se pueden visitar, con horarios y reservas, y que convierten cualquier escapada por la región en una experiencia más allá del vino. Te contamos cuáles son las cuevas más impresionantes de La Rioja y todo lo que necesitas saber para organizar su visita.
1. Cueva de los Cien Pilares: el refugio medieval de Arnedo

Bajo el Cerro de San Miguel, en Arnedo, se esconde el complejo rupestre más intrincado y asombroso de todo el Valle del Cidacos. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando la inseguridad de los valles obligó a sus habitantes a buscar refugio en la montaña.
Durante la época altomedieval, es muy probable que estas galerías albergaran el Monasterio de San Miguel, y hoy en día siguen envolviendo el lugar de un aire entre histórico y misterioso que engancha tanto a adultos como a los más pequeños, que disfrutan perdiéndose entre sus pasadizos.
El recorrido arranca desde la oficina de turismo. Un ameno paseo nos acerca a un centro de interpretación donde se ha recreado una cueva de las que se usaban como vivienda, bodega o almacén hasta mediados del siglo XX, Arnedo llegó a tener más de 200 de estas viviendas habitadas. Sorprende su temperatura constante de en torno a 15 grados durante todo el año.
A partir de aquí empieza la visita a la cueva de los Cien Pilares, una vez dentro del Cerro de San Miguel, el visitante se adentra en un auténtico laberinto repartido en hasta cuatro plantas, con largos pasillos, amplias estancias y escaleras que conectan los distintos niveles. A pesar de su nombre, la cueva no tiene cien pilares sino unos setenta, tallados directamente en la roca para sostener los techos de las galerías.
Algunas salas se han ambientado con luz y sonido para recrear escenas de la vida monástica: el escritorio de un monje copista con el sonido de su pluma sobre el pergamino, un rezo rodeado de calaveras excavadas en la pared, o un herbolario que envuelve al visitante en aromas de hierbas y plantas.
El gran misterio de la cueva son precisamente esas paredes repletas de huecos idénticos y perfectamente alineados. La explicación más aceptada entre los historiadores es que se trataba de columbarios, nichos donde se depositaban restos humanos, aunque la pregunta de si estamos ante un cementerio o un osario de los monjes fallecidos sigue sin respuesta definitiva. El recorrido se completa con ventanales excavados en la roca desde los que se abren vistas espectaculares del valle.
Información práctica:
- Punto de salida y reserva: Oficina de Turismo de Arnedo, Paseo de la Constitución, 38
- Horario: las visitas son guiadas; es necesario consultar horarios disponibles directamente con la Oficina de Turismo de Arnedo
- Reservas: 941 38 01 28
- Recomendación: llegar 10 minutos antes de la hora de salida; el pago se realiza el mismo día de la visita en la Oficina de Turismo
2. Cuevas de Ortigosa: la joya geológica de La Rioja

Si buscas la cara más natural de las cuevas riojanas, con miles de años de historia, Ortigosa de Cameros tiene la respuesta. Son las únicas cuevas de toda La Rioja acondicionadas para la visita turística por sus formaciones geológicas, y en realidad son dos: la Gruta de la Paz y la Gruta de la Viña. Ambas albergan estalactitas, estalagmitas, columnas y otras formaciones calizas que se han ido creando gota a gota durante milenios, en un espectáculo que no deja indiferente a nadie.
Il Gruta de la Paz cuenta con un recorrido completo de 236 metros, mientras que la Gruta de la Viña, con una única boca de entrada y salida, se recorre en 114 metros en horizontal. En el interior de ambas, la temperatura se mantiene alrededor de los 14 grados durante todo el año, así que conviene llevar algo de abrigo aunque sea verano.
Por la naturaleza de las formaciones no están permitidas las fotos en el interior de las cuevas.
Información práctica:
- Horario: visitas reservadas y guiadas en grupo; el recorrido completo dura aproximadamente 1 hora
- Reservas e información: Oficina de Turismo de Cameros, 941 46 21 51
- Recomendación: llevar calzado cómodo y abrigo para temperatura de 14 grados.
3. Scriptorium de Albelda de Iregua: cuna del Códice Albeldense

A el barrio de las bodegas de Albelda de Iregua, un grupo de cuevas rupestres esconde una de las historias culturales más fascinantes de La Rioja. Aquí se estableció, ya en el siglo X, la escuela de amanuenses que dio lugar al scriptorium del Monasterio de San Martín, uno de los cenobios más importantes de su época, que llegó a acoger a unos 200 monjes. De aquel taller salieron manuscritos de un valor extraordinario, como el célebre Códice Albeldense, elaborado por el copista Vigila en el año 976.
El conjunto está formado por estancias excavadas en tierra arcillosa y caliza, intercomunicadas entre sí y repartidas en dos alturas conectadas por una escalera de piedra. Sus paredes esconden hasta más de quinientos nichos, y una cruz patada en bajorrelieve refuerza la interpretación religiosa del lugar. El scriptorium ha sido recientemente rehabilitado, con una inversión de 330.000 euros dentro de los actos de conmemoración del 1.100 aniversario de la fundación del monasterio, lo que lo convierte en la incorporación más reciente y mejor documentada de este recorrido subterráneo por La Rioja.
Información práctica:
- Horario y reservas: al tratarse de un espacio recién reabierto tras su rehabilitación, recomendamos confirmar horarios y condiciones de visita directamente con el Ayuntamiento de Albelda de Iregua antes de acercarte.
4. Cuevas del Ajedrezado: el misterio eremítico de Arnedillo

A Santa Eulalia Somera, una repisa natural en la montaña esconde uno de los conjuntos rupestres más enigmáticos de la región. Las Cuevas del Ajedrezado forman parte de un eremitorio altomedieval, y su nombre viene de los nichos excavados desde el suelo hasta el techo en su interior, que forman un patrón geométrico casi perfecto, como un tablero de ajedrez.
Sobre su origen y su uso existen varias hipótesis: algunos historiadores sostienen que fueron columbarios u osarios donde los eremitas que habitaban las cuevas depositaban los huesos de los suyos; otros defienden que se usaban para la cría de palomas. Una inscripción latina hallada en el lugar —»PAX IN D» o «PRAXIN»— y repetida en otras cuevas cercanas, podría situar el eremitorio en la época de dominación musulmana o en los primeros años de la Reconquista, añadiendo una capa más de misterio a este rincón del Valle del Cidacos.
Información práctica:
- Indirizzo: Santa Eulalia Somera, pedanía de Arnedillo (La Rioja). Se accede por la carretera LR-115 en dirección Arnedo; una vez en la localidad, hay que ascender por el camino asfaltado, cruzar el puente y continuar a pie unos 200 metros
- Horario: domingos, en los pases de 11:00, 12:00 y 13:00 horas
- Reservas: 941 39 42 26 / 669 57 60 90
- Recomendación: al ser un acceso a pie por camino de montaña, llevar calzado adecuado
Puedes completar tu visita a la zona con el Lagar Rupestre del Cogote de las Pilas y las Pozas Naturales de Arnedillo.
5. Castillo Cueva de Castañares de las Cuevas: la fortaleza escondida en la roca

En un barranco que se adentra en la Sierra, cerca de Viguera, se esconde una de las construcciones más singulares de La Rioja: un castillo que no se levanta sobre la roca, sino que se excava en ella. Conocidas también como «Cueva los Moros», estas cuevas pudieron habitarse ya en el siglo X, cuando el rey Sancho Abarca conquistó Viguera a los árabes. En 1060, la reina doña Estefanía, esposa de García el de Nájera, donó la cueva, junto con las de Castañares y Entrena, al Monasterio de Santa María la Real de Nájera, y a mediados del siglo XIV pasó a manos del Señorío de los Zúñiga, que construyó aquí su fortaleza defensiva aprovechando las oquedades naturales de la montaña.
La planta del castillo es irregular, adaptada al trazado de la propia roca y a las covachas que cierran sus muros, y llegó a tener tres plantas de las que hoy apenas quedan rastros. Su función era puramente estratégica: La Rioja fue durante siglos una región fronteriza entre los reinos de Navarra, Castilla y Al-Ándalus, y fortalezas como esta ayudaban a vigilar y defender el territorio. En los años 30 del siglo pasado, parte de sus muros orientales se desplomaron, y hoy el conjunto se esconde tras la maleza lo que lo hace aún más misterioso y único.
Información práctica:
- Indirizzo: Castañares de las Cuevas, término municipal de Viguera (La Rioja).
- Acceso: se llega por el único camino que asciende por el barranco, a la derecha de la N-111; conviene aparcar al otro lado de la carretera y cruzar con precaución.
- Visitas: al ser propiedad particular, lo recomendable es consultar antes con el Ayuntamiento de Viguera o contactar con la familia propietaria si se quiere acceder al interior; el exterior es libre pero requiere calzado adecuado, ya que el sendero no está señalizado y puede resultar resbaladizo, sobre todo en otoño.
- Recomendación: no es una ruta apta para niños pequeños; se puede combinar con la visita a la Ermita de San Esteban o el Chorrón de Viguera.
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